“Aprender juntas a criar” es un espacio creado para responder a la necesidad que tenemos como esposas y madres Cristianas de ser edificadas desde la Palabra del Señor en esta difícil misión que nos ha sido encomendada.
La idea es aprovechar las herramientas de la virtualidad que se han vuelto tan útiles en esta pandemia y propiciar un encuentro cada 15 días para discutir y compartir experiencias en temas relacionados con el matrimonio y en especial con la crianza de nuestros hijos.
Esta fue la invitación que extendimos a todas nuestras hermanas de la Iglesia que están pasando por esa retadora etapa de crianza de niños pequeños.
La experiencia ha sido muy positiva para todas las participantes. Dios nos ha bendecido y nos hemos enriquecido de muchas maneras, en especial porque la comunicación ha sido muy abierta, Con mucho interés de aprender y participar desde la experiencia de cada una, lo cual nos ha permitido estrechar los lazos de amistad y crecer en nuestro afecto fraternal.
En un principio hablamos de temas generales relacionados con nuestras mayores preocupaciones frente a la crianza, pero rápidamente viramos a la relación con nuestros esposos y la importancia del llamado del señor... “Y que la Mujer respete a su marido” Efesios 5: 33
El material que nos recomendó Clarita Orjuela lo encontramos en la página web del ministerio Aviva nuestros corazones:
https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/que-necesitan-los-hombres-1/
Todas estamos conscientes de lo importante de nuestra relación con nuestros esposos como fundamento y sostén de la familia y de la relación con nuestros hijos. Por eso decidimos ponernos manos a la obra y aceptar el reto de 30 días para esposas que se encuentra en la misma página:
El reto lo llevamos a cabo durante todo el mes de Junio, aunque algunas entusiastas empezaron antes, la experiencia fue interesante y de bendición, tuvimos nuestras caídas pero también algunas victorias, todas con luchas pero con el interés de seguir trabajando en esta área de debilidad en nuestras vidas.
Personalmente agradezco al Señor por este reto, fue de gran bendición en mi vida.


