Capítulo 14

De la Infancia a la Niñez: Objetivos de entrenamiento



Para nuestra reunión del 8 de marzo regresando de vacaciones de semana santa, no contamos con una nutrida asistencia como en otras oportunidades. Entiendo que se presenten muchos imprevistos y espero que para nuestra próxima reunión el Señor nos permita volver a contar sino con todas, con la mayoría de mis compañeras de crianza. 

En esta sesión reflexionamos en el capítulo 14 de nuestro libro de estudio donde el autor empieza haciendo una corta presentación de todos los cambios que sufren los niños en este tiempo que va de los cero a los 4 o 5 años de edad. 

La caracteristíca principal de estos años es el cambio, es tanto lo que aprenden en este corto período de tiempo que los padres pueden llegar a creer que sus niños no tienen límites en su capacidad. Con esta situación es posible que los padres pierdan la perspectiva y no sepan a donde dirigir sus energías. Por esto el autor nos presenta la gran lección que deben aprender los niños en este tiempo de la infancia: 

“ Que él es un individuo bajo autoridad, porque ha sido creado por Dios y tiene la responsabilidad de obedecer a Dios sobre todas las cosas”

El pasaje clave de las escrituras es Efesios 6:1-3

Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo.

Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa; 

para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra. "


Aunque la sumisión a la autoridad de Dios puede parecer distante y teórica,  papá y mamá están presentes como agentes de Dios. La obediencia a Dios se refleja en el creciente entendimiento del niño de la autoridad de los padres. Este entrenamiento debe empezar el día que traemos al niño del hospital a la casa.

Luego vimos el círculo de bendiciones que es aquel que se evidencia en Efesios 6:1-3, donde vemos que si los niños obedecen y honran a sus padres permanecerán dentro del círculo de protección  y les irá bien y serán de larga vida. 


Nos enfrentamos entonces con la definición de honra que es tratar a los padres con respeto y estima por su posición de autoridad y darles el honor por el papel de autoridad que juegan. Los padres tienen el deber de entrenar a los hijos en este aspecto y manifestar una apariencia y conducta honorable. 

Y la obediencia es hacer lo que se le dice sin desafíos, sin excusas y sin demora. 

Debemos como padres ser consistentes al enseñarles a nuestros hijos a obedecer a través de una disciplina cuidadosa e instrucciones precisas. Nunca debemos permitir que desobedezcan sin tratar con ellos porque cuando desobedecen, se están saliendo del círculo de las bendiciones de Dios a un lugar de peligro y nosotros debemos intervenir para traerlos de nuevo al círculo de bendición. 


Cuando el niño ya sabe que es una criatura bajo autoridad y que no puede hacer siempre lo que desea podemos comenzar a enseñarle a apelar a aquellos que son sus autoridades, lo cual deben aprender a hacer en forma respetuosa, el autor nos presenta allí el modelo de apelación con pautas claras y buenos ejemplos.


Otro aspecto importante que resaltamos de este capítulo es el ejemplo de los padres, los hijos deben ver en sus padres el modelo de Autoridad - Sumisión, en un papá que ejerce la autoridad bíblica sobre su esposa y en una madre que se somete a su esposo.

También debe ser evidente este ejemplo de sumisión a las autoridades en el contexto laboral en el político y en la iglesia.

Por último cabe resaltar el consejo que recibimos al finalizar el capítulo de ahorrar tiempo y hacerlo ahora. Si sus hijos son pequeños, dice el Pastor Tripp, hágalo bien desde el principio y no deje que desarrollen hábitos de desobediencia. 


Dios nos ayude porque quién puede ser suficiente para estás cosas?

Necesitamos de su Gracia todo el tiempo para ser fieles y no desmayar.








Capítulo 12

 Un llamado a la Conciencia



Continuamos con nuestras reuniones de cada 15 días y en particular la del jueves 25 de marzo fue muy gratificante para mi porque tuvimos una nutrida participación. 

De nuevo gracias al Señor por permitirnos perseverar!!!

Nuestra reunión se centro en responder las preguntas de aplicación del capítulo 12, donde el autor nos hace conscientes de la importancia de hacer ese llamado a la conciencia de los niños para que escuchen nuestras enseñanzas y consejos. 

La conciencia es nuestro aliado a la hora de tratar con el corazón, porque es aquel dispositivo con el cual Dios nos ha dotado como de un juez interior que puede discernir lo que está bien o está mal, y si apelamos a él nuestros hijos son llevados a lidiar con su corazón y no con su conducta. 

El autor nos presenta que no sólo en el capítulo 23 de Proverbios podemos ver con claridad la importancia de la vara en el versículo 14 “Lo castigarás con vara y no morirá”sino que también este capítulo tiene un buen número de versículos que ejemplifican la importancia del llamado a la conciencia:

No tenga tu corazón envidia de los pecadores, Antes persevera en el temor de Jehová todo el tiempo, V. 17


Oye, hijo mío, y sé sabio,
Y endereza tu corazón al camino.V,19 


Oye a tu padre, a aquel que te engendró;

Y cuando tu madre envejeciere, no la menosprecies, V. 22


Dame, hijo mío, tu corazón,
Y miren tus ojos por mis caminos, V. 26

El autor resalta estos textos y los describe como dulces y tiernos llamados a la conciencia. La vara llama la atención, pero la conciencia debe ser arada y sembrada con la verdad de los caminos de Dios. 

Tratar con el corazón del niño se logra al exponer el pecado y apelando a la conciencia a través de la predicación del evangelio. Los niños deben evaluarse como pecadores para que puedan entender la Misericordia de Dios que ofreció a Cristo como sacrificio por los pecadores. 

Esto se logra cuando el padre enfrenta el corazón como la fuente de la conducta y la conciencia como el juez dado por Dios en cuanto a lo correcto y lo incorrecto, haciendo de la Cruz de Cristo el enfoque central de la crianza. 

Queridas madres debemos hacer ver al niño su “incapacidad Absoluta”para hacer las cosas que el Señor demanda, a menos que conozcan el poder y la ayuda de Dios. Así la disciplina expondrá la incapacidad de su niño de amar de corazón a otros, guiándole  hacia Cristo donde recibirá el perdón y será hecho nueva criatura al venir en arrepentimiento y fe por la obra del Señor en su corazón. 

El autor en este punto nos previene para que no caigamos en la tentación de bajar“La Norma”de Dios, reduciéndola a lo que se espera que El niño  haga en sus propias fuerzas sin la Gracia de Dios, es decirle al niño: “Se Bueno” que lo lleva a confiar en sus propios recursos y a realizar una evaluación equivocada de sí mismo, concluyendo que no necesitan de Dios, de su poder y perdón. Esto lleva a que se crea justo en si mismo, a ser orgullosos y a convertirse en un hipócrita, en un fariseo. 

Y recordemos que el punto del Fariseísmo es reducir la ley a una norma de cosas externas que cualquier persona disciplinada puede cumplir y en su orgullo y justicia propia rechazan a Cristo. 

No olvidemos entonces que en el centro de la crianza debe centrarse en el Evangelio... La correción y el Pastoreo debe enfocarse en Cristo porque sólo en Él el niño extraviado y que tiene convicción de pecado puede encontrar Esperanza, Perdón, Salvación y Poder para Vivir.

Con este capítulo 12 terminamos la primera parte del libro, el capítulo 13 es un buen resumen de todo lo abordado hasta el momento. 

Felicitaciones a todas mis compañeras de crianza que han perseverado hasta aquí, para algunas ha sido un camino recorrido varias veces, para otras ha sido su primera lectura, pero sea cual sea nuestra situación creo que para todas ha sido una bendición esta lectura colectiva de “Cómo Pastorear el corazón de su hijo”del Pastor Tedd Tripp. Las animo a continuar perseverando en la lectura y participando en las reuniones, es una forma práctica de hacer iglesia y de mostrar el amor las unas por las otras. 

Para nuestra próxima reunión empezamos con el capítulo 14 “De la infancia a la niñez: procedimientos del entrenamiento”, el Señor nos de tanto el querer como el hacer, no nos cansemos de hacer el bien y sigamos perseverando en la carrera de la fe que tenemos por delante.