La Niñez: Objetivos del entrenamiento

 


Tiempo de enfocarnos en el carácter



Nuestra reunión del jueves 6 de mayo tenía como propósito estudiar el capítulo 16 del libro que nos ha venido ocupando durante varios meses y que ya estamos muy cerca de terminar. 


En este capítulo el pastor Tripp está  interesado en presentarnos cuál sería el objetivo primordial en el entrenamiento de los niños que se encuentran entre los 5 a los 12 años, donde se supone que el niño  ha comprendido que es una criatura creada por Dios y para Dios, entiende el significado de lo que es estar bajo autoridad y ha aprendido a obedecer sin desafío, sin excusa y sin demora.


El asunto importante en estos años intermedios es el carácter, que debe ser desarrollado en varias áreas porque los padres queremos que aprendan por ejemplo confiabilidad, bondad, honestidad, diligencia y muchas cualidades similares. 


Además nuestros hijos deben desarrollar su conciencia a través de la sabiduría bíblica para que sepan que hacer en ocasiones que los padres no vamos a estar con ellos. 


El autor considera que este objetivo no se logra estableciendo más y más reglas porque tratar con el carácter del niño pone el énfasis en los asuntos del corazón donde la tarea de los padres es precisamente  pastorearles y nos advierte que buscar un atajo sería desafortunado porque lleva a los niños a convertirse en fariseos modernos, que saben cumplir reglas pero son presumidos y santurrones con un corazón que ha sido descuidado. 


Entonces el autor antes de hablarnos del proceso por medio del cual vamos a tratar con el carácter  nos presenta un instrumento de diagnóstico para poder identificar las necesidades de nuestros niños, un instrumento que nos permite organizar de manera amplia las cosas que conforman sus personalidades y establecer sus áreas débiles y fuertes para poder enfocarnos en necesidades reales. 


Esta herramienta evalúa al niño en tres dimensiones que son: 

- El niño en relación con Dios
- El niño en relación consigo mismo
-El niño en relación con los otros   


El autor presenta las preguntas que debemos hacernos como padres en cada una de estas dimensiones, con el fin de analizar a nuestros niños para poder pastorearles y desarrollar estrategias que traten con sus áreas débiles y  nos recuerda que si evaluamos a nuestros niños una o dos veces por año aportará mucho valor y buenas ideas para ayudarles en la formación de su carácter. 


Y aquí termina este capítulo, con esta interesante herramienta de evaluación que el autor resume en la siguiente gráfica. 



 Para la próxima reunión del 20 de mayo continuaremos entonces con el capítulo 17, donde veremos como enfrentar el corazón y apelar a la conciencia para desarrollar el carácter del niño. 






“De la infancia a la niñez"

 

Hasta aquí nos trajo el Señor!





Hemos recorrido un buen trecho de la mano del Pastor Ted Tripp a través de su libro “Pastoreando el corazón de su hijo”. Y para nuestra reunión del 22 de abril teníamos la revisión del capítulo 15 sobre los procedimientos del entrenamiento en la etapa de la infancia a la niñez que corresponde a los niños entre 0 y 5 años.


Este capítulo se centra en aspectos prácticos relacionados con la disciplina bíblica: Cuándo disciplinar, cómo disciplinar y por qué disciplinar, y también responde aquí el autor las preguntas comunes que le han hecho los padres en muchos lugares del mundo acerca de la disciplina, cómo:

A qué edad debo empezar a usar la vara? 

Y qué si mi hijo dice.. pero no escuché?

Si sigo su consejo, todo lo que haré será castigar!

Y qué si estoy muy enojado? 

Y si no estamos en la casa?

Y qué si mi niño me está mintiendo? 

Y qué si no estoy seguro de lo que pasó?

Y si nada funciona? 

Y qué si es muy tarde? 


La respuesta del Pastor Tripp a estas preguntas es de gran ayuda y aliento para los padres que estamos empeñados en esta tarea de criar a nuestros hijos en la disciplina y amonestación del Señor.


Con base en la información expuesta en este capítulo es que transcurrió la reunión, en la cuál las madres de niños pequeños tuvieron la oportunidad de realizar sus preguntas y manifestar sus dudas e inquietudes al respecto y recibieron orientación y apoyo de Clarita y Amparito como madres que ya han dejado atrás  la etapa de la infancia con sus propios hijos pero que están dispuestas a compartir su experiencia de la crianza de  sus hijos a la luz de la Palabra del Señor. 


Una vez más doy gracias al Señor por este grupo, por la fidelidad de mis compañeras de crianza y su anhelo de crecer en la gracia y en su rol como esposas y madres desde una perspectiva bíblica. 


Hasta aquí nos ha traído el Señor !  Qué bendición.


Seguiremos pues empeñadas en aprender juntas a criar, perseverando en la oración por nuestros hijos y persistiendo en “hacer iglesia” confiando que él que ha empezado la buena obra en nosotras la perfeccionará hasta el día de Jesucristo.